jueves, 7 de febrero de 2013

¿Quién me dice que no es verdad?

Se levantó. Ya era algo; al menos podía moverse. Se levantó y vio que estaba... no estaba en ningún sitio. Caminó hacia lo que no supo más que describir como nada conocido. Y entonces, como si de un sueño se tratara empezó a colorearse todo a su alrededor. Como si pasara del final, al principio. Dejó atrás la nada y llegó a un camino entre verdes praderas. Al fondo vio lo que parecía un hombre. O tal vez un animal. Quizá sólo fuera un árbol. De todos modos no parecía haber más camino que el que conducía a lo que fuera que se difuminaba al fondo.
Al llegar vio que, en efecto era un hombre. O, al menos, eso parecía ser. El hombre estaba sentado un un muro alto y delgado e iba disfrazado de huevo. Antes de que pudiera preguntarle nada el hombre enfundado en el huevo le dijo:

- Oh, que cara más hermantadora.
¿Cara hermantadora? Que querrá decir con eso.
- ¿Cómo dice?
- Tu cara, es muy hermantadora.
No entendía nada de lo que aquel extraño hombre le decía y, dispuesta a abandonar aquel extraño lugar y tratando de no ser grosera, fingió prestar atención a cualquier cosa que ocurriera el borde del camino.
- ¿Adónde vas?
- Disculpe, pero debo seguir mi camino.
Antes de que nuestra joven protagonista se alegara si quiera un par de pasos otro hombre, de aspecto más normal, apareció, saliendo de entre los árboles.
- Que no te asuste.
- Oh, no, no me asusta. - Respondió ella - Es que no le entiendo.
- Tranquila cielo, ni tú ni nadie. Se cree que es Humpty Dumpty.
- ¿Humpty Dumpty? ¿El de Lewis Carroll? ¿El de "Alicia en el País de las Maravillas?
- El mismo, sólo que él ya no es consciente del verdadero significado de las palabras que usa. En realidad puedes pensar que dice lo que quieras que te digan.
- ¿Puedo ser tu amiguía?
No sabía lo que aquel extraño hombre quería decirle así que sólo se le ocurrió una solución:
- ¿Quieres venir conmigo a explorara este sitio?
- ¿Explorar? No necesito explorar, conozco este sitio. Iré contigo; seré tu amiguía. 
- Que os divirtáis, pequeños. - Dijo el hombre junto a los árboles. - Si me necesitáis, ya sabéis dónde encontrarme.
Al darse la vuelta se pudo distinguir con total claridad un pequeño rabo que hacía que la chaqueta se levantara graciosamente. Era un rabito como el de un ciervo. Marrón y blanco. A nadie pareció extrañar.  
Durante días recorrieron los caminos junto al río y exploraron los jardines de las casas más grandes de la región. O como el falso Humpty Dumpty diría manorrer (recorrer de la mano) los caminos y despolrar los jardines (descubrir y explorar).
Una noche, antes de acostarse el falso Humpty Dumpry le dijo a la niña:

- Ha sido un placer.
- ¿Te vas? - Preguntó ella.
- No mi niña de hermantadora cara, tú te vas.
A la mañana siguiente despertó en la oscura habitación del centro dónde vivía internada desde hacía varios años.
Estaba a punto de auto convencerse de que todo había sido un sueño cuando dos nuevos internos llegaron a la sala de juegos. Uno de ellos tenía la cara en forma de huevo y el otro llevaba en la mano la cola arrancada de lo que parecía haber sido un peluche de un ciervo 

miércoles, 6 de febrero de 2013

El comienzo

Siempre está ahí el tópico de "los comienzos siempre son duros". Pero eso solo es porque tenemos miedo. No miedo a los comienzos, sino miedo a lo desconocido.
Este es mi comienzo y por supuesto tengo miedo. Pero para que las cosas funciones uno no debe preguntarse ¿por qué?. ¿Por qué quiero hacer esto? ¿por qué irse a vivir lejos de tu casa? ¿por qué empezar algo nuevo, desconocido? No, la pregunta no es esa. La pregunta es ¿por qué no? ¿por qué no?. Empecemos algo nuevo. Si, ¿por qué no?
Así que, aquí estoy, después de preguntarme ¿por qué no? Después de asumir que me asusta el comienzo, después de muchos "porque si" y "porque no".
Este es mi comienzo y lo comparte porque ¿por qué no hacerlo?